Los cuernos de Djaul representan para muchos su malicia, aunque algunos afirman que están relacionados con su frivolidad. Se cuenta incluso que, con sus maleficios, Djaul trató de seducir a una diosa. Esta, al desenmascararlo, le habría respondido: «No, Djaul, Djaul. No soy tu gata, Djaul, Djaul».
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