Más resistentes que el calzoncillo de kriptonita de Capitán Chafer y más agresivas que un rebaño de rastreadores astrubienses, estas garrapatas son un auténtico calvario para su anfitrión.
Más resistentes que el calzoncillo de kriptonita de Capitán Chafer y más agresivas que un rebaño de rastreadores astrubienses, estas garrapatas son un auténtico calvario para su anfitrión.