El kitsunebi de Kumijo crepita y brilla como una estrella que se habría refugiado en una bola de cristal. Podrías estar contemplando el hoshinotama el resto de tu vida, pero lo mejor es que se lo devuelvas a su legítima propietaria.
El kitsunebi de Kumijo crepita y brilla como una estrella que se habría refugiado en una bola de cristal. Podrías estar contemplando el hoshinotama el resto de tu vida, pero lo mejor es que se lo devuelvas a su legítima propietaria.