Croqueta impregnada de kozaru
El magikangrejo era tan ridículo que ningún dios, ni mayor ni menor, reconoció nunca que lo creó. Ni Siluate se molestó en protegerlo durante la gran peste que diezmó a las mascotas.
El magikangrejo era tan ridículo que ningún dios, ni mayor ni menor, reconoció nunca que lo creó. Ni Siluate se molestó en protegerlo durante la gran peste que diezmó a las mascotas.